THINKING POINT: CHARLIE Y LA FÁBRICA DE LEAN

Tiempo estimado de lectura: tres minutillos

Miro a Charlie y cada vez me embeleso más con él. Desde que llegó a casa ha dado un plus de alegría y diversión tremendo. Aún recuerdo cómo no pasaba del tamaño de un pié del 42 cuando pisó por primera vez suelo familiar. ¡Y pensar que vino gracias a Lean!

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“¿Alguna pregunta?”

 

Bueno, matizo, vino gracias a determinada técnica Lean y a determinado principio de Creatividad, que veremos más adelante.

Que la vida, personal y profesional, es una continua toma de decisiones no es algo que vayamos a descubrir ahora, aunque muchas veces no nos percatemos de ello. Un Principio de gestión dice algo así como que las decisiones deben tomarse basándolas en hechos, que traducido significa datos, información, indicadores, historia… Pero, ¿y cuándo no disponemos de esos hechos, ein?

Hay decisiones que son una farfolla:

“Voy a cambiar la foto del Guasa que lleva ya media tarde puesta”;

 

las hay que solicitan el pararse a reflexionar a little bit:

“¿Cuál de estas dos corbatas va mejor con la camisa, el pantalón, la correa, los zapatos y el traje-chaqueta, niña?…¿Esta? ¿Segura?  Umm…me voy a poner mejor la otra”;

 

las hay que nos provocan avieso toquecito de indecisión:

“¡Ofú..er colega como está ío! Y mi marío al lao; ¿miro o no miro?)”;

 

las hay con importante nivel de criticidad:

“¿Saco ya las Cruzcampo del congelador o se las damos luego al pingüino pa que juegue al curling?”;

 

las hay supercríticas:

“¿Qué hago, le retuiteo el tuit al abogao del cuñao del presidente del club de escraches que lo tengo como contacto en Linkedin gracias a que le vi sesenta y nueve frases lapidarias al aparecerme en las actualizaciones como contacto del cocinero del yate en el que hice el crucero por el Sella que fue quien me dio a conocer a la responsable de RRHH que marcó como favorito el comentario del catedrático de World Class Manufacturing que tengo como contacto de proximidad, o lo marco como favorito, to con tal de que él me retuitee también los míos?”;

 

las hay cruciales:

“No se me debe pasar poner esto en Feisbuk, que hoy solo he puesto en el muro veinticinco comentarios”.

 

las hay basadas en hechos:

“Voy a tener que dejar de pasar por el Puente del Quinto Centenario porque Tráfico me va a terminar por hacer un homenaje con las multas que llevo desde que se inauguró”;

 

y las hay basadas más en lo que pensamos, creemos, queremos, deseamos, somos…:

Charlie, el componente perruno de la familia, es el resultado de una decisión de este tipo.

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¡Aireando los bajos de la carrocería!

 

Algo importante que nos debemos meter de una vez en el elemento corporal que va encima de los hombros es que si alguien supiera a ciencia cierta lo que pasará tras tomar una decisión, no existiría decisión pues no habría duda. Lo digo por eso de los temores a la hora de tomar decisiones. Según el Diccionario,

decisión. (Del lat. decisĭo, -ōnis). 1. f. Determinación, resolución que se toma o se da en una cosa dudosa

 

Solo a cocodrilo pasado podremos tildar una decisión de acertada o no, con respecto a los objetivos o resultados que se pretendían conseguir con la misma. Solo quien toma la decisión puede después acertar o no.

También decidir implica riesgo. Delante de todo riesgo existe un peligro. Si somos capaces de eliminar, minimizar, reducir o controlar el peligro, eliminaremos, minimizaremos, reduciremos o controlaremos el riesgo. Si no somos capaces ni siquiera de controlar el peligro…es cuando aplica Antequera´s Sun al tomar la decisión.

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Casco estilo “Armao Macareno”

 

Según estemos en la escala preventiva anterior, igual de acertada podrá ser después la decisión, aunque la escala de acierto-desacierto vaya en sentido contrario (nada de peligro, todo acierto). Por ejemplo, en el caso de las dos corbatas, puede existir un peligro que sea que la gente se pueda reír de uno, o que tu suegra no la apruebe. Si eliminamos el peligro (“paso tres kilos de la gente y de mi suegra…bueno de mi suegra es mejor no pasar”), la decisión será 100% acertada.

A la hora de afrontar una decisión en la que no contamos con hechos ciertos, sino con subjetividades, hay que valorar el dar oportunidad a potenciales determinaciones posicionadas en desventaja respecto a otras. ¿Por qué hay que dar esa oportunidad? Simplemente, porque cuando no hay hechos que sustenten, los resultados no siempre terminarán por ser los que pensamos, creemos, queremos, deseamos, somos… (a veces, ni habiendo hechos).

Servidor tiene educación ingenieril, basada fundamentalmente en la racionalidad; eso sí, que nadie se piense que los ingenieros somos complejos tarugos, que se nos da una patada y no echamos ni bellotas. Somos personas, aunque a veces no lo parezca, ¡y echamos bellotas como cualquier encina!.

Tirando de esa educada racionalidad, mi primera respuesta ante la propuesta de mi cónyuge y de mi vástago de incorporar un animal a la familia fue muy muy negativa, más negativa que la posición final del Betis este año; tirando de mi carácter empático, lo que más me echaba para atrás era que no veía a un animal solo todo el día desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde que podría aparecer el primero de nosotros por las puertas de la casa.

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Durmiendo con mi dalmatita

 

Por mucho que veterinarios y gente emperrada (o sea, acostumbrada a tener perros) consultados me dijeran que no pasaba nada, que los animales se acostumbran, yo no hacía más que oponerme persiguiendo lo mejor para el animal. ¡Claro que se acostumbran, a güevos, pero se acostumbran! ¡También nos hemos acostumbrao los egggpañoles a la corrupción, la caída tremenda de salarios, los recortes sociales, el desempleo, la pobreza, la Marca Egggpaña…!

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Este se libró del Rey

 

Fueron muchos días de intensos internos debates, en los que mi posición estaba en minoría en la familia por conjura del resto, y yo formulaba el habeas corpus del perro, amenazando con que no querría saber nada del canino. Intensos internos debates porque no teníamos hechos para tomar la decisión. Eran debates focalizados en lo que pensábamos, creíamos, queríamos, deseábamos, somos…

Y entonces, como a la par que uno habla con su mujer, suele estar pensando en otra cosa, se me apareció entre un humillo neuronal la filosofía Lean y me dio la determinación que buscaba.

Bueno, tampoco tan estrictamente, como dije al principio. A ver: en la filosofía Lean hay una línea de acción para obtener mejoras que es, con cierta amplitud de miras, “¡déjate de leches teóricas y prueba!”. Se aplica bajo determinadas condiciones , si no puede ser un caos y un despilfarro tremendo. Es la técnica del Trystorming que, en esas determinadas condiciones, parece ser más potente que su primo, el Brainstorming.

Tiré de esta idea (“por probar que no quede”) con todas las precauciones posibles, y como albacea del perro (que aún no conocía), me arrojé a la piscina con un dedito de agua. Lo que viniera ya se iría solucionando sobre el camino aplicando el mismo principio: “prueba, prueba, prueba”. Este es el principal THINKING POINT.

Gila

“…metimos pimienta dentro del chorizo y se lo dimos a probar a la gente:

¡prueba, prueba, prueba…!

¡jo, cómo nos reímos!”

 

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Con mi disfraz de Niña de la Puebla ¡Grande fuiste!

 

Conjuntamente, apliqué el fundamento fundamental de todo ejercicio de Creatividad: me hice la gallega pregunta “¿Y por qué no?” para batir mi oposición. La teoría es una cosa y la práctica son dos cosas. A veces coinciden, pero a veces no. Y me tiré a la piscina con un dedito de agua a probar, probar y probar.

A cocodrilo pasao puedo decir y digo que fue una de las decisiones que más me han llenado en cuanto a resultados satisfactorios y mejora en nuestras vidas. Se sucedieron muchas situaciones de las previstas y otras de las que no caímos al principio, con resultados incluso positivos. Y para las de resultados negativos, seguimos probando, probando, probando.

Al final, Charlie ha traído consigo un surtidito de THINKING POINTS:

  1. Si somos 70% agua, el 30% restante lo ocuparán nuestras decisiones.
  2. El mayor peligro de una decisión es ser indeciso.
  3. Si hay hechos que sustenten una decisión, mejor (para excusarse luego); si no, hay que tener siempre a mano una moneda para echarle la culpa a la mala suerte.
  4. Cuando no hay hechos para decidir, puede ser sorprendente el resultado de probar, pero nunca reprobar a quien prueba. Hay que acordarse de Gila.
  5. Se crean nuevas situaciones dándole una buena patada al “no”, y puede ser que encontremos un valor que desconocíamos.

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“Hola, soy Charlie XXL”

P.D.: ¿que cómo es Charlie?: pues se muestra siempre para que juegues con él, siempre muy list(ill)o a la hora de que no le des el pienso de los cuyons mientras tú te zampas el solomillo, siempre atento a quién sale de la casa para apuntarse a una ronda, siempre clavándote la mirada fijamente como diciendo “aosaver el imbécil este ahora qué me va a hacer”, siempre rabo penduleando de costero a costero, siempre ahí cuando lo buscas para compartir contigo un ratito y evitar la salmodia diaria. Siempre.

¡Ah! Y es bético, porque la noche de la final de la “Uropa Lig” no hacía más que ladrar encorajinao con tanto cohete, tanto claxon y tanto “arrebato”.

 

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FRASESARIO:

¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto? (MAFALDA)

Los grandes errores no suelen producirse en la lógica del razonamiento, sino en los supuestos en los que nos basamos

¡Cuánto nos ha llegado a costar los males que nunca sucedieron! (THOMAS JEFFERSON)

Acerca de Alfonso Domínguez

Ingeniero de educación, de profesión y de culto, en la especialidad de Organización. Mi día a día se dedica a las personas (responsabilidad), la creatividad (hacia la innovación) y el cliente que somos (calidad). Pienso que a esto se reduce muy buena parte de ese día a día: a nuestras relaciones y a resolver problemas, ofreciendo lo mejor de nosotros.

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  1. […] realicen pruebas periódicas de los mismos, cuando sea factible. No vale asirse a este “cuando sea factible” para no realizarlos. Es decir, no está al alcance de las posibilidades simular que un depósito de millones de litros se resquebraja y llega agua a parar a la Isla que se ha comprado el gurú de Facebook para preservar su intimidad (¡manda cojones!), pero sí se pueden probar aspectos parciales del protocolo de actuación ante este accidente. Igual se debería haber hecho con el Ébola: no se trata de que contagiemos a una persona, sino de probar los procedimientos de actuación como si tuviéramos un caso real, e ir contrastando los resultados para modificarlo y mejorarlo para que cuando tengamos un caso real estemos lo mejor preparados posible. Para más información sobre la riqueza del “prueba, prueba, prueba”, véase el artículo “Charlie y la fábrica de Lean” (http://wp.me/p3fHJX-eK). […]

  2. Anónimo dice:

    Me río mucho con tu manera de plantear los temas. Este lo he entendido muy bien porque pasé por tu misma indecisión hasta que me dije: prueba, prueba,….

    • Estoy seguro de que somos muchas las personas que nos hemos encontrado ante estas situaciones y que nuestra manera ortodoxa de pensar nos puede jugar una mala pasada porque nos podemos perder mucho valor de la vida. Gracias por el comentario.

  3. Alfonso, eres un crack y mi decisión de incluir un comentario es espontánea de “try” y no de “brain”. A la vez que aprendemos y reflexionamos, tu sutil humor nos entretiene y de qué manera, felicidades por tu artículo!!!!!.

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